lunes, 30 de marzo de 2020

H - Estudio analógico del encadenamiento espiritual.

H - Estudio analógico del encadenamiento espiritual.

La clave genética ha trasmutado al pasú en virya y le ha dotado de una herencia divina: el Símbolo del Origen en la memoria de la sangre. Mas, por el Símbolo del Origen, el Espíritu resulta encadenado a la evolución del pasú, ahora virya perdido: lo que para el espíritu constituye un supremo mal para el pasú representa el más grande bien. Se trata, desde luego, de un Mis­terio terrible, al que hay que aproximarse con mucha prudencia y valor. Un modo de aproxi­mación que puede resultar altamente sugestivo consiste en emplear el Modelo de la Esfera, que vimos en los primeros incisos, y vincularlo al esquema analógico del pasú: tendremos así la posibilidad de representar gráficamente al virya perdido en un sistema que guarda rigurosas correspondencias conceptuales con el Misterio del espíritu encadenado.

El cuerpo del pasú es un microcosmos potencial, sucesivo en el tiempo trascendente; por lo tanto su transcurrir ocurre dentro del macrocosmos, donde la potencia formativa del plano arquetípico sostiene su evolución. Esta situación se ha representado en la figura 27; compárese con las figuras 9, 11 y 11b.

Supongamos ahora que al pasú de la figura 27 se le ha incorporado el Símbolo del Ori­gen por causa de la clave genética ¿Cuál es el efecto? Respuesta: Recordemos que las miradas del Espíritu-esfera revertido (ver figuras 5 y 6) atraviesan todo el espacio cósmico, es decir, "el mundo de los entes finitos", para encontrarse en el polo infinito (ver figura 7 y 8) donde se realiza la síntesis del Yo infinito.



Esta situación habría de permanecer inalterable para el Yo infinito puesto que el Espíritu-esfera es ETERNO y, por lo tanto, NO SUCESIVO en el tiem­po trascendente. Sin embargo, al sobrevenir el Pralaya, cuando El Uno concluya su Día de Manifestación y se disuelva el orden material, entonces el Espíritu-esfera podrá reorientarse puesto que entre el y su Yo infinito ya no se interpondrá el mundo de los entes finitos. Mas, hasta tanto ese día no llegue, el Espíritu-esfera habrá de permanecer en la desorientación abso­luta.

Pero, he aquí que los Siddhas Traidores introducen en el macrocosmos el Símbolo in­creado del Origen y algunas de las infinitas miradas se reflejan en él procurando orientarse hacia el Origen. De ese modo, en el Símbolo del Origen se sintetiza un Yo que participa del Yo Infinito. Hasta aquí la respuesta a la pregunta anterior.

En la figura 28 se muestra la intersección del pasú con un polo infinito expandido del Yo infinito, por efecto de la clave genética. Se comprueba así que el virya participa en alguna medida del Yo infinito.

Para estudiar con más detalle tal participación conviene observar la figura 29, en la cual se ha representado solamente el Espíritu-esfera y la estructura psíquica del pasú; no hay que olvidar, por supuesto, que esta situación acontece en el ámbito del macrocosmos.

Vemos allí que la esfera de luz se ha señalado con un trazo más grueso (comparar con la figura 22) y que en su interior, sobre una LÍNEA CÓNCAVA AB, se reflejan algunas mira­das del Espíritu-esfera. Analógicamente, la línea AB corresponde al perfil del Símbolo del Origen: es CÓNCAVA porque "LA ORIENTACIÓN DE LA GNOSIS ESPIRITUAL ESTA SIGNADA POR LO CÓNCAVO", según se explicó en el inciso "El Espíritu-esfera Normal". Pues bien, SOBRE la línea AB se manifiesta el Espíritu como el Yo del virya, un Yo que tien­de espontáneamente a confundirse con el sujeto consciente debido a que el Símbolo del Origen AB se sitúa siempre en la esfera de luz por determinación de la clave genética.





sábado, 28 de marzo de 2020

G - Localización del Yo en el virya.

G - Localización del Yo en el virya.

El plan de los Siddhas Traidores tenia como objetivo desarrollar la esfera de concien­cia del pasú; para ello, en una primera fase, plasman el Símbolo del Origen en la memoria de la sangre; la segunda fase se cumple automáticamente cuando el Espíritu revertido se refleja, sin saberlo, en el Símbolo del Origen y ocasiona un Yo. Evidentemente es el Yo el responsable del desarrollo de la esfera de conciencia, es decir, de cumplimiento del objetivo del plan, y ello no podría hacerse de otra manera que por intermedio del sujeto consciente, que es quien anima la esfera de conciencia: el asiento del Yo, su residencia natural, no ha de ser otro, pues, que el sujeto consciente. Mas, para que así ocurra, el Símbolo del Origen debería estar permanente­mente SOBRE el sujeto consciente. Cabe preguntar ¿como podría ocurrir eso sin que el sujeto consciente advierta objetivamente y racionalice al Símbolo del Origen? Respuesta: El Símbolo del Origen es un ENTE INCREADO, es decir, NO CREADO POR EL DEMIURGO, QUE ES QUIEN CREÓ TODOS LOS ENTES; por lo tanto, NO EXISTE NINGÚN ARQUETIPO UNIVERSAL QUE CORRESPONDA CON EL MISMO en el plano arquetípico del macro­cosmos y, en consecuencia, TAMPOCO EXISTE SU COPIA INVERTIDA EN LA MEMO­RIA ARQUETÍPICA DEL MICROCOSMOS: la razón es, al fin, incapaz de interpretar al Símbolo del Origen porque el cerebro no dispone de elementos arquetípicos con que racionali­zarlo. Quiere decir que el Símbolo del Origen NO EXISTE para el sujeto racional ni para el sujeto cultural porque ellos NO PUEDEN RELACIONARLO CON SUS RESPECTIVAS ESTRUCTURAS. Sólo el sujeto consciente del virya, quien está en contacto permanente con el Símbolo del Origen, podría APERCIBIRLO en el trasfondo noológico del YO: PERO TAL APERCERCIÓN NO SERÁ JAMAS RACIONAL PORQUE CARECE DE SIGNIFICADO, PORQUE NO PROCEDE DE LA ESTRUCTURA CULTURAL SINO DE LA SANGRE.
Sabemos que el significado es el fundamento del pensamiento: toda representación consciente, toda imagen, aún las fantasías apercibidas, se fundan en el significado racional propuesto por el sujeto cultural en un lenguaje horizontal. Pero ¿cómo se apercibe el Símbolo del Origen, que carece de significado racional? Respuesta: si el sujeto consciente llegase a apercibir el Símbolo del Origen, COMO UN PENSAMIENTO, sólo tomaría conciencia del Yo como objeto: OCURRE ASÍ PORQUE EL CONTENIDO DEL SÍMBOLO DEL ORI­GEN ES EL YO. En ese caso el sujeto consciente se disociaría del Yo, y en una suerte de superreflexión, lograría apercibir al Yo objetivamente, es decir, el alma tomaría cuenta del Espíritu.
Pero, desde el punto de vista de la Sabiduría Hiperbórea, no interesa tanto lo que expe­rimenta el sujeto consciente, el alma, al apercibir el Símbolo del Origen, sino lo que siente el Yo en un caso semejante: SI EL YO LOGRASE APERCIBIR EL SÍMBOLO DEL ORIGEN EN EL CUAL SE REFLEJA Y DEL CUAL PROCEDE, SI CONSIGUIESE TAN SOLO INTUIRLO, SABRÍA EN EL ACTO QUE "NO ES DE AQUÍ" E INTENTARÍA ORIEN­TARSE HACIA EL ORIGEN, REMONTANDO LA MEMORIA CONTENIDA EN LA SANGRE, CAUSAR ESTA APERCEPCION DEL YO ES EL OBJETIVO DEL "CANTO DE A-MOR DE LOS SIDDHAS"; ESTRATEGIA DE LOS SIDDHAS DE AGARTHA QUE SE ESTUDIARÁ EN EL PRÓXIMO INCISO.
Es importante destacar que la intuición del Símbolo del Origen por parte del Yo, ese despertar, esa chispa de luz que despide al Espíritu, afecta al sujeto consciente con la sensa­ción de una nostalgia infinita, un "como recuerdo de otro mundo", una reminiscencia de felici­dad perdida, edén, paraíso, cielos conocidos y olvidados, divinidades y terrores insospechados hasta entonces y que anonadan al alma. Por eso la reacción anímica es típica, intentando obs­truir el recuerdo de sangre del Yo, degradando por todos los medios racionales a su disposición la intuición divina del Origen. Y el Yo, SIEMPRE, tendrá que luchar con el alma, con esa ex­presión del Demiurgo, antes de acceder al Origen e intentar revertir, volver a la normalidad, al Espíritu-esfera revertido, al Espíritu Hiperbóreo QUE ES ÉL MISMO.



F - Técnica de la clave genética.

F - Técnica de la clave genética.

En pocas palabras vamos a describir la técnica empleada en la clave genética. Ella se basa en el maithuna entre un miembro de la especie humana, del cual van a descender pueblos y naciones, con un Siddha Traidor encarnado en un cuerpo actualizado del Arquetipo Manú. PERO EN ESE CUERPO, SI BIEN EL TÉRMINO UNIVERSAL CORRESPONDE AL ARQUETIPO MANÚ, EL TÉRMINO PARTICULAR NO PUEDE, CIERTAMENTE, CO­RRESPONDER AL DESIGNIO DEMIÚRGICO PORQUE EL DESIGNIO ES EL DESTI­NO MONÁDICO Y EN DICHO CUERPO NO EXISTE NINGUNA MÓNADA SINO UN SIDDHA TRAIDOR, ES DECIR, UN ESPÍRITU HIPERBÓREO. De ese modo, el Manú-Siddha Traidor, administra al pasú, durante el maithuna, el conocimiento de un designio mo­dificado EN EL CUAL EL SÍMBOLO DE LA AUTONOMÍA ÓNTICA HA SIDO SUSTI­TUÍDO COMO INDUCTOR DE SÍ MISMO POR EL SÍMBOLO INCREADO DEL ORI­GEN. Pero el símbolo de la autonomía óntica no ha sido eliminado sino sustituido, en su fun­ción de inducir el descubrimiento de sí mismo, por el Símbolo del Origen, pasando a revistar como mero complemento del Símbolo del Origen.
El motivo de tal sustitución obedece a la segunda fase del plan de los Siddhas Traido­res, es decir, el encadenamiento espiritual; porque aquí, en la sustitución del símbolo de la au­tonomía óntica por el Símbolo del Origen, SE APRECIA MEJOR QUE EN NINGÚN OTRO ACTO LA GENIALIDAD INFERNAL DE LOS SIDDHAS TRAIDORES: EN EFECTO, DESDE ENTONCES, EL VIRYA YA NO TENDRÍA "QUE DESCUBRIR", COMO EL PASÚ, EL SÍMBOLO DE LA AUTONOMÍA ÓNTICA PARA INICIAR LA FORMACIÓN DE LA ESFERA DE CONCIENCIA SINO QUE EL SÍMBOLO DEL ORIGEN "SERIA DESCUBIERTO" POR EL ESPÍRITU ESFERA REVERTIDO Y ÉL, SIN SABERLO, DE­SARROLLARÍA PODEROSAMENTE LA ESFERA DE CONCIENCIA. La iniciativa evolutiva seria, así, cedida el Espíritu encadenado, al Yo, en tanto que el alma, que le serviría de asiento, recibiría la evolución; y el hombre semidivino, el virya, habría de exhibir la perma­nente dualidad interior del alma y el Espíritu.
Retomando la descripción de la técnica empleada en el maithuna aclaremos lo expresa­do en F, sobre que los Siddhas Traidores al modificar el designio modificaban permanentemen­te el destino del hombre. Esta afirmación se debe al siguiente hecho: durante el maithuna, el designio del Manú-Siddha Traidor es irradiado sobre el microcosmos del pasú de tal manera que la sustitución del Símbolo del Origen queda plasmada, también, en la sangre del pasú, COMO CARÁCTER ADQUIRIDO. Así, el designio propio del pasú pasa a ser modificado definitivamente, a imitación del designio del Manú. En consecuencia, la técnica de la clave genética CAUSA UNA MUTACIÓN GENÉTICA EN EL PASÚ. Esto conviene entenderlo bien porque hay quien cree erróneamente que "de la copula de los Ángeles con las hijas de los hombres" surgieron los viryas, lo que es inexacto pues ya vimos que, durante el maithuna, se produce una mutación del pasú, mutación que es necesariamente hereditaria. El virya no es, entonces, el fruto híbrido del comercio carnal entre los "Ángeles" y los hombres, sino el des­cendiente de una Manú-Siddhas Traidor y DE UN PASÚ TRASMUTADO PREVIAMENTE EN VIRYA POR EFECTO DE LA MAGIA SEXUAL O TÉCNICA DE LA CLAVE GE­NÉTICA.
El virya recibe, pues, una doble herencia: divina por parte de su ancestro Hiperbóreo y mutante por parte del pasú Gran Antepasado. Sin embargo, como efecto del Kaly Yuga mu­chas comunicaciones de viryas han cometido el "pecado racial" de mezclar su sangre semidivi­na con la sangre del animal-hombre o pasú, introduciendo en su temperamento una fuerte ten­dencia animal, es decir, involutiva. Porque, hay que afirmarlo, ese valioso componente divino que puede convertir al hombre en un Dios o en un Demonio, el Símbolo del Origen, debe ser preservado por la sangre pura: tanto la técnica de la clave genética de los Siddhas Traidores, es decir, los planes de Chang Shambalá, como la Estrategia Hiperbórea de Retorno al Origen, de los Siddhas de Agartha, exigen el racismo como medio de conservar la herencia extraterrestre: solo los Sabios de Sion, los Jefes de la Raza Elegida del Demiurgo Jehová-Satanás, procuran por todos los medios degradar los linajes Hiperbóreos de la Tierra. Que es una Estrategia Hi­perbórea de los Siddhas Leales y porque los hebreos actúan se ese modo son interrogantes que se responderán con detalle en la Segunda Parte.
Finalmente, cabe agregar que el símbolo del Origen, al reflejar el Yo Infinito, señala el comienzo de la historia del microcosmos o conciencia: el esquema de si mismo se estructura, entonces, en torno al Símbolo del Origen. Pero, al emerger el Símbolo del Origen, lo hace transversalmente, transportado por el sujeto consciente que así se manifiesta por primera vez; y, como el Símbolo del Origen refleja al Yo Infinito y manifiesta un Yo EN el virya, se entien­de que desde un primer momento el sujeto consciente y el yo se encuentran identificados, con­fundidos profundamente. Mas la confusión entre lo anímico y lo espiritual es una condición necesaria en el Plan de los Siddhas Traidores, para que el Espíritu impulse la evolución del alma.



E - Los Siddhas Traidores modifican el designio humano.

E - Los Siddhas Traidores modifican el designio humano.

En todo ente existe una finalidad y una suprafinalidad: la primera es el término del Ar­quetipo universal y la segunda el término particular del designio demiúrgico. El microcosmos potencial del pasú, en tanto que ente, está también sostenido por un Arquetipo universal, Manú, el cual es incognoscible debido a los motivos expuestos en el inciso "Memoria Arque­típica y Razón". El término particular equivalente es el "designio humano" que hemos mencio­nado, al estudiar la formación de la esfera de conciencia, como "el descubrimiento de sí mismo". El tema del designio humano es un antiguo Misterio conocido como DESTINO DE LA MÓNADA HUMANA; así, el designio de un pasú particular, expresa el destino de su mó­nada, destino que ha sido concebido por el Demiurgo y, en cuyo Plan, existen muchos símbo­los complementarios del Arquetipo universal. En este "designio humano", en un punto de la serie formativa que integra su plan, está designado el momento preciso en que el pasú efectua­rá el descubrimiento de sí mismo y dará comienzo a su historia, es decir, a la esfera de con­ciencia. En ese momento, y en todos los casos subsiguientes en que experimente semejante percepción, ocurre una INTUICIÓN DE LA AUTONOMÍA ÓNTICA, la cual, naturalmente, es a menudo interpretada como mera diferenciación sujeto-objeto. La posibilidad de autonomía óntica causa una impresión altamente conmocionante que es interpretada por la razón como esquema del designio propio y traducida por el sujeto cultural como el símbolo cuya emergen­cia da lugar a la formación de la esfera de conciencia: EL SÍMBOLO DE LA AUTONOMÍA ÓNTICA ES EL PRIMERO EN EMERGER CON ENERGÍA TRANSVERSAL; PERO ESA EMERGENCIA PRIMORDIAL NO LA EFECTÚA "EN" EL TIEMPO TRASCENDENTE PUES EL SUJETO CONSCIENTE AÚN NO EXISTE, SINO QUE ES EL MISMO SUJETO QUIEN, POR CAUSA DE LA PRIMERA INTENCIÓN CONMOCIONADA, SE DIRIGE HACIA UNA ZONA SUPERIOR DE LA PSIQUE Y ALLÍ COLOCA AL SÍMBOLO COMO "CENTRO DE REFERENCIA A SÍ MISMO"; A PARTIR DE ESTE SÍMBOLO SE ESTRUCTURA LUEGO EL ESQUEMA DE SI MISMO O HISTORIA DEL MICROCOS­MOS.
Con estas aclaraciones queremos demostrar que el designio humano, como destino mo­nádico, es un Plan particular que se aplica SOBRE el Plan universal del Arquetipo EN el mi­crocosmos; por eso el esquema del designio humano, por ejemplo el obtenido de la práctica del maithuna, si bien no contiene el Plan completo del Arquetipo universal, tiene, en cambio, mu­chas referencias al mismo. Las estructuras físicas que inspira el Arquetipo universal, por otra parte, están como es sabido codificadas en los ácidos nucleicos del cromosoma humano; pero tales estructuras no son sino una ínfima parte del Plan en que consiste un Arquetipo Manú.
Ahora bien, la falla evolutiva del pasú, que motivo la intervención, acorde con el De­miurgo, de los Siddhas Traidores, radicaba en la escasa evolución de su esfera de conciencia; pero, según acabamos de ver, tal evolución depende en gran medida del descubrimiento de sí mismo, es decir, DE QUE EL DESIGNIO PROPIO REVELE EN ALGÚN MOMENTO LA POSIBILIDAD DE AUTONOMÍA ÓNTICA; entonces, es evidente que en esa fase del Plan ha de haberse producido la más importante intervención de los Siddhas Traidores. Y, en verdad así ha ocurrido. Los Siddhas traidores, ante la im­posibilidad de modificar de algún modo los Arquetipos universales, que están sostenidos direc­tamente por la Voluntad de El Uno, decidieron operar sobre el designio humano, modificando permanentemente el destino del hombre: por ese camino esperaban conseguir un rápido desa­rrollo de la esfera de conciencia del pasú, objetivo que definitivamente se cumplió.



D - La función de la sangre en la clave genética.

D - La función de la sangre en la clave genética.

La sangre, desde luego, interesa todas las estructuras del microcosmos porque su distri­bución conforma la contraparte física del cuerpo astral, es decir, del vehículo sutil del alma. El sujeto anímico evolutivo, aunque se manifieste en estructuras especificas, en realidad proviene de la sangre, de determinadas funciones que la sangre ejecuta en las distintas estructuras del microcosmos. Es por la sangre, por una sangre astral que la ciencia de occidente aun descono­ce, que el alma se manifiesta como sujeto en las estructuras psíquicas del pasú; y en esa san­gre, como herencia Hiperbórea de los Siddhas Traidores, se encuentra depositado el Símbolo del Origen. Tal como se expuso en el inciso "Traición y Encadenamiento Espiritual" la clave genética ha hecho posible que en la sangre se conserve el recuerdo del ente increado y que, por él, el pasú se transforma en virya, ENCADENANDO al sujeto consciente el Yo, vale decir, la manifestación del Espíritu Hiperbóreo. Pero debemos advertir aquí que será imposible para todo virya perdido COMPRENDER la clave genética sin una previa iniciación tántrica de la Sabiduría Hiperbórea; en la Segunda Parte, no obstante, daremos una idea de tal iniciación EN UNA DESCRIPCIÓN ANALÓGICA que tiene la virtud de echar bastante luz sobre la clave genética. También es posible hallar muchos comentarios sugestivos en la novela de divulga­ción "La extraña aventura del Dr. Arturo Siegnagel" y en los libros de Miguel Serrano. Empe­ro, si bien no conviene entrar en los incomprensibles detalles de la clave genética, es impres­cindible señalar en qué consiste su técnica: en el maithuna, vale decir, en el acto sexual entre el Manú y los miembros de la especie humana. El maithuna constituye para el pasú, aparte de la ejecución de su función procreativa, UN MODO DE CONOCIMIENTO SENSI­BLE: en efecto, durante el apareamiento el cónyuge es un ente externo que impresiona inten­samente la esfera sensorial y aporta a la razón el descubrimiento de un designio humano. El esquema de tal designio, obtenido por la vía del contacto sexual, posee su potencia activa refe­rida en gran medida hacia la esfera afectiva; esto es: todo pensamiento sobre este esquema producirá con­ceptos cuyas representaciones corresponden al caso (c) extremo, vale decir, repre­sentaciones que se orientaran hacia el corazón y jamás se harán conscientes; ésta es la razón por la que el pasú no es consciente, por ejemplo, de las fases formativas del microcosmos po­tencial, o hijo, procreado, a pesar de que sus símbolos se encuentran en el esquema del desig­nio conyugal. Pues bien, a pesar de que la intencionalidad afectiva predominante en la potencia activa se efectúe normalmente en las parejas pasú, cuando el maithuna es realizado por el Manú el caso es bastante diferente.



lunes, 16 de marzo de 2020

C - Objetivo del plan de los Siddhas Traidores.

C - Objetivo del plan de los Siddhas Traidores.

En numerosas oportunidades hemos mencionado el objetivo del encadenamiento espiri­tual: los Siddhas Traidores pretendían completar la evolución del animal-hombre o pasú para que éste cumpliese con su finalidad de producir cultura y poner sentido en el mundo. El pasú se hallaba, en ese entonces, evolutivamente estancado, sin conseguir desarrollar la esfera de conciencia. La clave genética apuntaba, pues, hacia tal objetivo.
En el momento del encadenamiento, el pasú había adquirido el nivel evolutivo que muestran las figuras 11 y 11b: la esfera de conciencia era sumamente elemental, aunque cier­tamente existía, al igual que el sujeto consciente que la animaba. Sin embargo esta situación cambio radicalmente, el pasú desarrolló a breve plazo su esfera de conciencia y se transformó en un gran productor de cultura, cuando la clave genética posibilito la aparición del Yo del virya perdido.
Resumiendo, el objetivo del plan de los Siddhas Traidores coincidía TEÓRICAMENTE con el objetivo microcósmico de la finalidad del pasú: desarrollar completamente la esfera de conciencia. Pero, según hemos visto, el desarrollo completo de la esfera de conciencia con­duce a la autonomía óntica; y en esto difería PRÁCTICAMENTE el plan de los Siddhas Trai­dores con el Plan evolutivo del Demiurgo: ELLOS SÓLO IBAN A PERMITIR ALCANZAR LA AUTONOMÍA ÓNTICA, EL MICROCOSMOS ACTUAL, A AQUELLOS QUE SE HUBIESEN INCORPORADO PREVIAMENTE A LA JERARQUÍA OCULTA DE LA HERMANDAD BLANCA. Quienes no cumpliesen esta ultima condición serian destruidos o sumidos perpetuamente en la confusión.
De todas maneras, el animal-hombre de la tierra fue definitivamente transmutado por la acción concreta del Manú-Siddha-Traidor, es decir, por la inclusión hereditaria del Símbolo del Origen en la memoria de la sangre. Como se ha dicho, posteriormente la esfera de concien­cia se desarrolló en gran medida y los viryas fueron capaces de construir grandes civilizacio­nes, muchas de las cuales ya nadie recuerda.



domingo, 15 de marzo de 2020

B - El Yo del virya y el Yo infinito.

B - El Yo del virya y el Yo infinito.

Recordamos lo dicho anteriormente: los Siddhas Traidores han concebido "un plan en dos etapas", la primera de las cuales radica en la clave genética y la segunda en el encadena­miento espiritual. Debemos, pues, comenzar por la primera fase.
La clave genética, la herencia del origen, transforma al pasú en un virya. La mejor ma­nera de aclarar este hecho es preguntar si existe alguna diferencia evidente que demuestre tal transformación; o sea: ¿cuál es el efecto de la clave genética en el virya, el primero y perma­nente, que lo convierte en un ser diferente del pasú? Respuesta: La aparición del YO. En efec­to, en el pasú, lo más parecido al Yo es el sujeto consciente, el cual jamás dice "yo soy", ni aún cuando anima a un ente autónomo: el pasú una vez alcanzada la perfección entelequial o du­rante la evolución de la esfera de conciencia, actúa siempre en concordancia con el objetivo de la finalidad, poner sentido en los entes, producir cultura, etc. El sujeto consciente, de acuerdo con el objetivo microcósmico, cuando más se desarrolla tanto más se imbuye del carácter orgánico del macrocosmos, tanto más admira a la Obra y al Creador. Con otras palabras: cuanto mayor sea el nivel de conciencia del sujeto consciente del pasú, tanto más orientado hacia el macrocosmos se encuentran sus referencias exteriores. Un sujeto consciente altamente desarrollado esta "armónicamente" referido al Demiurgo y ello le impide definitivamente manifestarse como un Yo o, tan siquiera, experimentar un egoísmo espiritual semejante al del virya. ¿Mas como se caracteriza, entonces, un Yo? Respuesta: Por la certeza esencial de que la propia entidad es algo único, indestructible, inimitable y, desde luego, diferente del Demiurgo Jehová-Satanás, o como quiera que este se llame, y NO CREADO POR EL. Quien experimente esta certeza esencial es muy probable que sea un virya perdido. "Mi vivencia es la del Yo, el sentirme Yo" declara Miguel Serrano. Y continúa de este modo: "...es errado y peligroso pretender que nuestras vivencias sean compartidas por los demás. Una cosa que se podría tomar por simple, la vivencia del Yo, de sentirse Yo, podría parecernos natural y bien generalizada. Sin embargo, cada vez que he consultado a otros si ellos se sienten Yo, exclusivamente Yo, en medio del Universo, no he tenido éxito en traspasar esa aguda vivencia, encontrándome como frente a un muro impenetrable. Y en el rostro de los consultados, casi siempre una expresión de sorpresa, de desconcierto. Extrañamente, ellos no habían tenido esa vivencia. Ése no era su diapasón. (La sensación del Yo es un signo que señala al virya despierto). Al extremo que he llegado a pensar que en el mundo, únicamente yo me siento Yo."
Pero, si el Yo es algo diferente del sujeto consciente, si surge en el pasú por causa de la clave genética y es la evidencia de su transformación en virya ¿qué es, entonces, el Yo? Res­puesta: EN TODO VIRYA, EL YO ES LA MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU ENCADE­NADO. Por supuesto, nos referimos al Yo antes definido, al Yo de Miguel Serrano, al Yo de la absoluta identidad individual. Esta respuesta nos obliga a realizar una inmediata aclaración para evitar una confusión bastante probable: LA RESPUESTA NO NOS DICE QUE EL YO "ES" EL ESPÍRITU; SÓLO NOS ASEGURA QUE ES "SU MANIFESTACIÓN". ¿Qué sig­nifica esta aclaración, qué agrega a la respuesta anterior? Respuesta: La aclaración apunta a evitar que se confunda el Yo con UNA EXPRESIÓN DIRECTA DEL ESPÍRITU, cuando sa­bemos ya, de los primeros incisos, que "el Espíritu encadenado no sabe que lo está". El Yo, efectivamente, es tenido por la forma más pura de "conciencia" y puede parecer contradictorio que por una parte se lo vincule al Espíritu, como evidencia del encadenamiento, y por otra se afirme que el Espíritu ignora su encadenamiento ¿cómo, si el Yo es conciencia, ignora el Es­píritu su situación? Justamente, porque esta pregunta constituye un error, se aclaró que "el Yo es la MANIFESTACIÓN del Espíritu encadenado" y no la expresión del Espíritu mismo. Aunque la distinción propuesta parece demasiado sutil, se torna inmediatamente clara cuando apelamos a los conceptos analógicos sobre el Espíritu obtenidos con la ayuda del Modelo de la Esfera.
En el inciso "El Espíritu-esfera revertido" vimos que el Yo Absoluto, de la "normalidad", se trasladaba al Yo Infinito de la "anormalidad" del Espíritu. El Yo infinito se sintetizaba en un "polo infinito", en el que convergían todas las proyecciones de los puntos exteriores de la esfera: el "polo infinito" se encuentra necesariamente en el infinito y, por eso, las proyecciones del Vultus Spiritus, el Rostro espiritual, traspasan el espacio cósmico del macrocosmos en todas direcciones. Resulta, así, que "entre el Espíritu-esfera y el Yo Infinito, ha de estar COMPLETO el mundo de los entes finitos, es decir, el macrocosmos "INTERIOR"; o, en otras palabras, el Yo Infinito sobrepasa POR EL INFINITO al mundo de los entes finitos; es como si, en la figura 8, TODO LO FINITO ESTUVIESE ENTRE EL CIRCULO VIOLETA (polo infinito expandido) Y EL CIRCULO VERDE (Rostro espiritual)". En el inciso siguiente se completaba ese concepto: "EL ESPÍRITU ESFERA REVERTIDO IG­NORA SU SITUACIÓN PORQUE ENTRE EL Y SU YO INFINITO SE INTERPONE EL ABSOLUTO DESORDEN DEL "ORDEN ARQUETÍPICO" O "PLANO MATERIAL"; EL ESPÍRITU REVERTIDO SE OPONE ESENCIALMENTE A DICHO "ORDEN" Y, TAL OPOSICIÓN, CREA UNA BARRERA DE INCOMUNICACIÓN CON SU PROPIO YO IN­FINITO QUE SE ENCUENTRA "MAS ALLÁ DEL PLANO MATERIAL"; POR OTRA PARTE EL YO INFINITO, DESDE EL INFINITO, SOLO "VE" LA SUPREMA ILUSIÓN DEL ORDEN ARQUETÍPICO, A "MAYA", AL "MIRAR" HACIA EL ROSTRO ESPIRI­TUAL. Tal el drama del Espíritu revertido que se llama: CONFUSIÓN ESTRATÉGICA".
Consideremos ahora el siguiente concepto de la Sabiduría Hiperbórea, cuyo significado ha de revelar finalmente el Misterio del encadenamiento espiritual: EL YO PARTICULAR DEL VIRYA SE OCASIONA POR LA REFLEXIÓN DEL YO INFINITO EN LA IMAGEN DEL ORIGEN, CUYO RECUERDO PERSISTE EN LA MEMORIA DE LA SANGRE. Lógica­mente, se requiere de varios comentarios para explicar tan importante concepto.
Primero: El concepto precedente es conocido con el nombre sintético de "ENCADENAMIENTO ESPIRITUAL" y debe entenderse que a él se alude toda vez que se mencione tal nombre. El "encadenamiento espiritual" es el segundo acto del Misterio Mayor llamado Traición Blanca de los Siddhas Traidores; el primer acto ha sido, naturalmente, la confusión y desorientación original de los Espíritus Hiperbóreos, Misterio que hemos explica­do analógicamente como "reversión de los Espíritus-esfera".
Segundo: Por otra parte, el "encadenamiento espiritual" se produce como efecto del "plan en dos fases" de los Siddhas Traidores, cuya primera fase consiste en la clave genética. De acuerdo a lo ya visto, podemos describrir de manera más completa dicho plan: La primera fase, la clave genética, introduce en la memoria de la sangre una "imagen del Origen", la cual consti­tuye una herencia perpetua que se trasmite biológicamente en las razas de viryas perdidos; como toda terminación psíquica la "imagen del Origen" tiene carácter sémico y, por eso, la Sabiduría Hiperbórea la denomina Símbolo del Origen; en la Segunda Parte se verá que la proyección exterior, significativa, del Símbolo del Origen es el misterioso Signo del Origen, del cual se deriva por deformación y mutilación, entre otros, la swástica Hiperbórea. La segunda fase del plan, el encadenamiento espiritual, se cumple cuando el Yo infinito, reflejado parcial­mente en el Símbolo del Origen, ocasiona el Yo particular del virya.
Tercero: En el Símbolo del Origen, del virya perdido, sólo se refleja una ínfima parte del Yo Infinito, el cual consiste en la síntesis polar de las infinitas "miradas" proyectadas en todas las direcciones del espacio (ver figuras 7 y 8). En el articulo "H" se explicará analógicamente este hecho.
Cuarto: Se entiende mejor, ahora, a la luz del concepto de encadenamiento espiritual, la afirmación anterior de que "el YO del virya es la MANIFESTACIÓN del Espíritu encadena­do" y que la misma no debe confundirse con una EXPRESIÓN DIRECTA del Espíritu. El Espíritu revertido, en efecto, ES ETERNO y, por lo tanto, NO SUCESIVO; esta cualidad esencial lo mantiene absolutamente apartado del tiempo trascendente del macrocosmos, en el cual ocurren los entes finitos y sucesivos. Mal podría, entonces, acaecer una "expresión directa del Espíritu" en el virya perdido, es decir, en el macrocosmos potencial: un ente que efectiva­mente sucede en el tiempo trascendente. Por el contrario el Yo del virya es una "manifestación del espíritu", pero una manifestación indirecta que se realiza cuando alguna de las infinitas mi­radas descubre, en un ente finito, el Símbolo del Origen y se reflejan en él. No es pues, el Es­píritu quien se "expresa" en el Yo sino que, por el contrario, su manifestación ocurre SIN QUE EL ESPÍRITU LO SEPA. Es evidente: si el Yo del virya participa del Yo Infinito, ha de pade­cer su misma incomunicación, es decir, la desorientación anormal causada por la Traición Blanca. "El Espíritu-esfera revertido ignora su situación porque entre el y su Yo Infinito se interpo­ne el absoluto desorden del plano material"; etc.